Cerezas apuntan a exportación récord de 32 millones de cajas

Todo indica que la fruta viene, en general con firme y con buena capacidad de guarda. De todas formas se calcula que entre una semana y 10 días podría retrasarse la cosecha, dependiendo de la zona y la variedad, y que si no se manejan los mayores volúmenes podrían afectar el calibre.

Todo indica que la fruta viene, en general con firme y con buena capacidad de guarda. De todas formas se calcula que entre una semana y 10 días podría retrasarse la cosecha, dependiendo de la zona y la variedad, y que si no se manejan los mayores volúmenes podrían afectar el calibre.

José Miguel Diez ya entró en “modo cerezas”. A fines de la semana pasada partió la cosecha de la fruta en el campo familiar de Sagrada Familia, en el Maule. En su caso, el trabajo se extenderá hasta mediados de diciembre y espera generar unas 120 mil cajas de esa fruta. En poco más de un mes se juega una parte importante de los resultados de la empresa. Las cerezas son uno de los cultivos más rentables del sector frutícola y los Diez crecieron de 80 a 110 hectáreas en cinco años.

Las cerezas también son uno de los frutos más delicados y demandantes de mano de obra. Diez proyecta que llegará a tener a 200 trabajadores en los huertos en el peak de la cosecha.

Pese a la responsabilidad que recaerá sobre sus hombros, está tranquilo. Más aún, el empresario frutícola está derechamente optimista.

-Estamos con cerca de 30 por ciento más de volumen que lo que proyectamos inicialmente. Desde la cuaja se veía venir que había un buen potencial y luego la floración fue muy buena. Este año se nos ha dado todo para tener una buena producción. Hasta ahora, no hemos tenido mayores problemas climáticos.

Su ánimo es compartido por la industria. Pocas veces se ha visto una temporada que se haya comportado tan bien.

Ausencia de heladas o de lluvias en momentos críticos, temperaturas frescas que han facilitado la cuaja y la polinización.

Después de varias temporadas, esta es la primera en que todos los astros se han alineado para generar una buena producción.

De hecho, el consenso en la industria es que se exportarán cerca de 32 millones de cajas en la temporada 2017-2018, un salto frente a las 19 millones de cajas de la campaña anterior.

Por ello las preocupaciones por estos días van más por el lado del procesamiento y la comercialización.

La duda es si las centrales frutícolas serán capaces de procesar con la suficiente velocidad la materia prima que llegue en la primera mitad de diciembre, el momento de mayores cosechas, y si el aumento de volúmenes afectará significativamente los precios en China, el principal mercado.

Primavera fría

Sebastián Warnier es gerente de Agrícola Garcés, una de las mayores productoras de cerezas de Chile. Según sus cuentas, la actual temporada es la más fresca de los últimos cuatro años. Pone como ejemplo Melipilla, donde la acumulación de grados-día, con base en 10 °C, cerró octubre con 278, frente a los 394 del año pasado a igual fecha.

La primavera más fresca significa una producción más lenta de lo usual. En el caso de esta temporada, se nota un retraso de entre una semana a diez días, dependiendo de la zona y la variedad.

Lo que sí tiene entusiasmados a los agricultores es que la calidad está mejor que en otros años. Los frutos han comenzado a madurar con tranquilidad, lo que asegura frutas firmes y con buena capacidad de guarda.

-Hasta ahora el clima ha estado perfecto para obtener buena calidad -sintetiza Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

Ese panorama contrasta con el del año pasado, en que los calores de la primavera y el verano generaron frutas con una vida de poscosecha más corta.

La única duda productiva es que los mayores volúmenes de producción, si no se controlan, pueden originar calibres menores. Los árboles tienen que distribuir sus recursos entre más frutas, por lo que tienden a ser más pequeñas.

Potencialmente, existe una mayor probabilidad de presencia de frutas calibre L, el más pequeño que se comercializa. Usualmente, el retorno esperado de este tipo de cerezas ronda US$ 1 por kilo.

-Mi impresión es que los agricultores han estado muy atentos a controlar la producción en búsqueda de calibres superiores -sostiene Warnier.

Es que subir un peldaño en cuanto a calibre debería aumentar en US$ 1 por kilo los retornos a los agricultores. Luego del L están XL, Jumbo y Extra Jumbo.

José Miguel Diez explica que en los dos campos de su familia, tanto en Sagrada Familia como en Curicó, realizaron raleos de yemas y en posfloración. Adicionalmente, en algunos cuarteles realizaron también de la fruta en sus primeras etapas.

-Todos los productores que conozco han realizado raleos similares a los nuestros.

De hecho, ese trabajo en los huertos estaría ayudado a amortiguar lo que podría ser un “cosechón”.

El misterio del calibre “L”

En general, las exportadoras han enviado un duro mensaje: no hay buen mercado para las cerezas de calibre L.

Sin embargo, otros prefieren poner la responsabilidad también en las comercializadoras.

-Es verdad es que los consumidores prefieren los calibres más grandes. Sin embargo, también es cierto que muchas personas quieren comer cerezas y los encargados comerciales tienen que hacer el esfuerzo de buscar mercados en los que vender calibres L sea rentable -afirma Andrés Ureta, del centro de investigación CER.

En todo caso, las exportadoras, o más precisamente sus plantas de recepción, ya tienen una buena presión por delante.

En los últimos años, una parte importante de ellas ha realizado inversiones para aumentar su capacidad de procesamiento.

La gran duda es si ese esfuerzo será suficiente para procesar los volúmenes de la temporada 2017-2018. La irregularidad climática de las temporadas anteriores ayudó a que no se hayan producido atochamientos.

Se estima que la capacidad de las líneas de proceso de cerezas está en torno a las 32 millones de cajas.

La producción de esta temporada estaría en rangos muy similares al potencial de procesamiento, por lo que en las semanas de mayores producciones se jugaría al límite.

Aún más, de mantenerse las temperaturas frías, se corre el riesgo de que la cosecha de las variedades tempraneras pueda traslaparse con las del medio de la temporada y éstas, a su vez, con las tardías. Por eso la llegada del calor en la segunda mitad de noviembre es más que bienvenida por la industria.

Desafío logístico

En las últimas temporadas más del 80% de las exportaciones de cerezas ha ido a parar a China. Por eso hay preocupación de si ese mercado será capaz de soportar la mayor oferta chilena.

Partamos por la logística. Como antecedente está la temporada 2014-2015, con el récord de volumen hasta ahora. Durante esa campaña, el mercado de Guangzhou, el que casi monopolizaba el ingreso de cerezas chilenas a China, tuvo dificultades para vender más de 50 contenedores por día.

Las más de 30 millones de cajas que se esperan en la actual temporada pondrán a prueba la capacidad de los puertos, importadores y retailers para mover ese volumen.

-Hoy existen otras alternativas de comercialización. Muchos contenedores ya no pasan por el mercado de Guangzhou y se van directo a otras ciudades y a nuevos centros de distribución en Shanghái, el norte y al interior. La duda es la capacidad y calidad de frío que hay en China. Es probable que se decida guardar en destino para vender en el Año Nuevo chino. La capacidad de gestión, tanto de chilenos como de importadores chinos, es muy alta y se adaptarán los medios al volumen que se espera -afirma Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting.

Ventaja de año nuevo retrasado

En todo caso, también queda por despejar si el mayor volumen impactará los precios en China.

Después de todo, la industria viene de valores muy altos en la temporada pasada, pero con una oferta mucho menor.

-Tendremos la ventaja de que el Año Nuevo chino está retrasado, lo que permitirá un mayor tiempo para vender. Adicionalmente, se percibe que en general hay una alta calidad potencial en esta temporada y están apareciendo nuevos compradores chinos del interior o empresarios de otros rubros que quieren ingresar al negocio y acceder a cerezas chilenas. Mi impresión es que el mercado es creciente y que todavía no sabemos la real dimensión de la demanda de cerezas -sostiene Rodrigo Manasevich, director ejecutivo de Utilitas.

En todo caso, existe conciencia en la industria de que el mercado va a estar más severo con las cerezas de menor tamaño.

-El calibre es un factor extremadamente importante en la venta de cerezas. Cuando hay tamaños chicos las ventas se frenan mucho. Tenemos una dependencia muy alta de un solo mercado y sería sano si nos podemos diversificar, sin embargo a todos nos gustan las cerezas grandes. No veo que terceros mercados sean la solución para vender las cerezas de calibres chicos -sentencia André Luteijn, dueño de Chilfresh.

Fuente: Revista del Campo

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